Aspectos clave para la valoración de empresas.

La valoración de las acciones o participaciones de una empresa requiere “oficio”, esto es, sensatez, experiencia y algunos conocimientos técnicos. La mayoría de los errores en valoraciones se deben a falta de “oficio”.

Un economista auditor de cuentas es un profesional con un alto grado de especialización en el campo de la economía y la contabilidad. Su formación le permite llevar a cabo un análisis financiero riguroso de una empresa, mediante la revisión y evaluación de los estados financieros de la misma. Esto incluye la identificación de indicadores clave, como la rentabilidad, el endeudamiento y la liquidez, así como la detección de posibles problemas y áreas de mejora en la gestión financiera de la empresa. Además, pueden proporcionar recomendaciones estratégicas para ayudar a los empresarios a tomar decisiones y mejorar la eficiencia financiera de su negocio,

La firma ha desarrollado una amplia experiencia en la valoración de empresas, abarcando una variedad de situaciones y contextos. En un primer momento, se han llevado a cabo designaciones por parte de los juzgados para la valoración de sociedades pertenecientes a procesos de herencias y divorcios. Posteriormente, se ha ampliado el alcance de los servicios a la aceptación de encargos procedentes de empresas en procesos de compraventa, lo que ha permitido la consolidación de una metodología rigurosa y adaptable a las necesidades específicas de cada caso.

Existen muchas razones para valorar una empresa. A menudo su propiedad necesita disponer de una idea de valor porque:

I. Existe un tercero interesado en comprar la compañía.

II. Existe alguna disputa accionarial entre socios y conviene fijar un valor que permita dar salida a uno de los socios.

III. Se quiere acometer una ampliación de capital y es conveniente definir el valor que ha de asignarse al negocio con carácter previo.

IV. Simplemente se quiere tener una referencia interna de valor.

Es evidente que los propietarios, más tarde o más temprano y por la razón que fuere, deben interrogarse sobre cuál es el valor de su negocio. Y a menudo la respuesta no es fácil. La contabilidad no siempre ayuda.

El valor de los fondos propios no necesariamente refleja el valor de la empresa. La contabilidad es una herramienta que ha de permitir realizar un juicio sobre el valor del negocio, pero no contiene por sí misma la respuesta al valor de la empresa.

Conviene recordar que valor y precio no necesariamente coinciden. Una cosa es tratar de determinar un valor de mercado atribuible a un negocio, y otra cosa distinta es establecer un precio que responde a un acuerdo entre comprador y vendedor para realizar una transacción en función de un proceso de negociación sujeto a una serie de circunstancias y hechos que pueden alterar las diferencias entre el valor y el precio acordado.